Dejar una herida al descubierto no hace que cicatrice mejor. En muchas heridas, mantenerlas limpias y protegidas favorece la cicatrización y ayuda a evitar que se ensucien o sufran roces. Además, una herida que se mantiene demasiado seca puede retrasar la formación de nuevo tejido. El cuidado adecuado dependerá del tipo y profundidad de la herida y de cómose haya producido.
La recomendación es mantener la herida limpia y protegida, siguiendo las indicaciones adecuadas para cada caso. Las heridas pequeñas y superficiales suelen poder cuidarse en casa, pero es importante vigilar su evolución. Si la herida es profunda, extensa, no deja de sangrar, ha sido causada por una mordedura o un objeto sucio, o aparecen signos de infección como aumento del enrojecimiento, hinchazón, dolor, calor o pus, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
