Las necesidades de proteína pueden cambiar con la edad y deben ajustarse a la situación de cada persona
Con el paso de los años, las necesidades energéticas disminuyen, debido a un menor metabolismo basal y una menor actividad física. Sin embargo, aunque el aporte calórico debe ser menor, existen mayores requerimientos de nutrientes como la proteína. Por ello, cobra especial importancia la elección de alimentos con una gran densidad nutricional, que aporten, además de energía, proteína de alta calidad, especialmente en las personas mayores con poco apetito.
Los requerimientos de proteína en las personas mayores son todavía controvertidos debido a la escasez de estudios y a sus resultados contradictorios. No obstante, la creciente evidencia científica sugiere que podrían necesitar cantidades superiores a las de los adultos más jóvenes para preservar de manera óptima la masa magra, las funciones corporales y la salud. Hasta que se disponga de más evidencia, se debe garantizar un consumo de al menos 1 g de proteína por kilogramo de peso al día, especialmente en personas con riesgo de malnutrición, como las personas frágiles y con multimorbilidad.
En caso de enfermedad, las necesidades de proteína pueden aumentar debido a la inflamación, las infecciones y las heridas, aunque es difícil determinar en qué medida. En personas mayores con enfermedades agudas o crónicas se sugiere un aporte de 1,2 a 1,5 g/kg/día, que puede llegar hasta 2 g/kg/día en caso de enfermedad grave, lesión o malnutrición.
En cualquier caso, la cantidad de proteína debe ajustarse individualmente en función del estado nutricional, el nivel de actividad física, el estado de la enfermedad y la tolerancia. Además, un aporte insuficiente de energía aumenta los requerimientos proteicos, por lo que se debe garantizar no solo una ingesta adecuada de proteínas, sino también de energía.
